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Cómo importar de China: guía paso a paso para empresas

Contenido +
  1. Etapa 1. Encontrar el producto y la fábrica
  2. Etapa 2. Verificar al proveedor (la etapa que nadie quiere pagar)
  3. Etapa 3. Pagar
  4. Etapa 4. Inspeccionar antes de que la mercancía salga del país
  5. Etapa 5. Transportar
  6. Etapa 6. Aduana
  7. Cuánto cuesta de verdad: las cuatro partidas
  8. Los cinco errores que más caros salen
  9. Preguntas frecuentes
Carga consolidada lista para enviar desde el almacén de Guangzhou

Casi todo el mundo empieza igual: ve un producto en una plataforma china a un tercio de lo que le cobra su distribuidor, calcula el margen y decide importarlo. Y casi todo el mundo descubre en el mismo orden las tres cosas que ese cálculo no incluía: que el precio de la ficha no es el precio final, que el vendedor que parecía una fábrica no lo era, y que la aduana de su país tiene su propia opinión sobre cuánto vale su mercancía.

Esta guía recorre el proceso completo tal como ocurre —seis etapas—, qué cuesta cada una y en qué punto se pierde el dinero cuando algo sale mal.

Etapa 1. Encontrar el producto y la fábrica

Hay tres caminos, y conviene saber en cuál está usted.

Alibaba.com es el escaparate internacional: interfaz en español, vendedores acostumbrados a compradores extranjeros, pagos con tarjeta y protección dentro de la plataforma. Los precios incluyen el margen de quien vive de exportar.

1688.com es el mercado mayorista interno chino, y ahí están los precios reales del mercado local. El problema es de acceso: está solo en chino, espera cuenta y teléfono chinos, no acepta tarjetas extranjeras y no envía fuera del país.

La fábrica directa es el mejor precio y el mayor trabajo: hay que encontrarla, comprobar que fabrica de verdad, negociar el volumen mínimo y organizar toda la logística.

Sea cual sea el camino, el error caro no es elegir mal la plataforma. Es asumir que quien le contesta es el fabricante.

Etapa 2. Verificar al proveedor (la etapa que nadie quiere pagar)

Una insignia de plataforma no es una verificación. «Gold Supplier» significa que el vendedor paga una suscripción anual; confirma que la empresa existe legalmente y nada más. «Verified Supplier» es más sólido —un tercero visitó las instalaciones—, pero confirma que la empresa opera, no que fabrique su producto ni que la calidad vaya a coincidir con la muestra.

Lo que sí dice algo es el papel: la licencia comercial china y su número USCC de 18 caracteres. Ahí figuran el titular de la empresa, la fecha de constitución, el capital registrado y —el dato decisivo— el objeto social: si incluye fabricación o solo comercialización. Una comercializadora no es un problema en sí misma; el problema es pagarle margen de fábrica y descubrir que no controla la producción cuando aparece un defecto.

Cuatro comprobaciones antes de transferir nada:

  • Licencia comercial y USCC: que existan y que el nombre coincida con el titular de la cuenta bancaria a la que va a pagar.
  • Objeto social: si fabrica o revende.
  • Experiencia exportadora: una fábrica que solo ha vendido dentro de China se atasca en el primer documento aduanero.
  • Precio a su volumen real, contrastado con otras dos fábricas de lo mismo.

La señal de alarma más fiable sigue siendo la más simple: si le piden transferir a una cuenta personal, o a una empresa con otro nombre, pare ahí.

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Etapa 3. Pagar

Con las fábricas el esquema habitual es 30% de anticipo y 70% contra copia del documento de embarque. Los proveedores chinos prefieren transferencia bancaria; dentro de Alibaba existe Trade Assurance, que retiene el pago y permite arbitraje, pero solo si el pedido y el pago ocurren dentro de la plataforma. En cuanto la conversación se mueve a WhatsApp y el pago a una cuenta suelta, esa protección desaparece.

Pagar desde fuera de China tiene además un coste que no aparece en la factura: comisión de transferencia internacional y diferencial de cambio. Y hay proveedores —la mayoría en 1688— que sencillamente no aceptan dinero extranjero.

Etapa 4. Inspeccionar antes de que la mercancía salga del país

Esta es la etapa que la gente descubre tarde. Un defecto detectado en China es una conversación con el proveedor; el mismo defecto detectado en su almacén, dos meses después y con el pago completo hecho, es una pérdida.

Una inspección razonable comprueba el 100% de la cantidad y revisa una muestra del lote —en torno al 10%— contra su especificación: medidas, materiales, acabado, marcado, embalaje. El resultado útil es un informe con fotos y vídeo, hecho antes de la carga y no después.

Etapa 5. Transportar

Dos vías reales: marítima y aérea. La marítima se factura por volumen y es la opción por defecto para cualquier pedido con peso; la aérea se factura por el mayor entre peso real y peso volumétrico, y tiene sentido para lotes pequeños, caros o urgentes.

En la dirección China → España las cifras que manejamos son estas: por mar, 28–32 días de puerto a puerto; de puerta a puerta, 35–50 días en contenedor completo y 40–60 en carga consolidada, que espera 7–10 días a completarse antes de zarpar. El consolidado va desde 180 USD por m³; por aire, 7–15 días desde 10 USD por kg. Para América Latina el tránsito depende de la línea y del puerto de destino —Manzanillo, Callao, Cartagena, San Antonio, Buenos Aires no se parecen entre sí—, y ahí lo correcto es cotizar la ruta concreta en lugar de fiarse de un promedio.

Si compra a varios proveedores, la consolidación cambia la economía del pedido: los envíos se esperan en un almacén, salen como una sola expedición y pagan un flete y un despacho en lugar de cinco.

Etapa 6. Aduana

Aquí es donde más páginas mienten, casi siempre sin querer: publican «el arancel de China» como si fuera un número. No lo es. Su arancel sale de dos datos: el código arancelario de su producto y el país de destino. Sobre esa base se aplica después el impuesto al consumo local (IVA en España —tipo general del 21%—, IVA, IGV o equivalente en América Latina), calculado normalmente sobre el valor de la mercancía más el flete y el seguro.

Lo que sí es estructural y conviene saber de antemano:

  • Unión Europea: necesita número EORI para importar como empresa, y la clasificación se hace sobre el arancel comunitario. El despacho puede hacerlo usted mismo con un representante aduanero.
  • América Latina: en la mayoría de países el despacho de una importación comercial lo firma obligatoriamente un agente aduanal local, y el importador debe estar inscrito en el registro correspondiente. No es una elección: es el régimen.

Los umbrales de exención para envíos pequeños, las tasas y los requisitos documentales cambian con frecuencia y por país. Confirme siempre el dato vigente con la autoridad aduanera de destino antes de comprar, no después de que la mercancía esté en el barco.

Cuánto cuesta de verdad: las cuatro partidas

Antes de comparar el precio chino con el de su proveedor local, sume:

  1. La mercancía — el precio negociado a su volumen, no el de la ficha.
  2. El servicio de compra — si trabaja con agente, una comisión progresiva que en nuestro caso baja del 5% al 3% según el importe de la compra, con un mínimo de 50 USD; si no, su propio tiempo y el riesgo que asume.
  3. La logística — flete, manipulación, embalaje reforzado y seguro.
  4. Los tributos de importación — arancel más impuesto al consumo, sobre el valor en aduana.

Un pedido por debajo de unos $1.000 rara vez sobrevive a esta suma: los costes fijos no bajan con el tamaño. Por encima de ese umbral la diferencia de precio empieza a ser real, y crece rápido con el volumen.

Los cinco errores que más caros salen

  • Pagar antes de verificar. $25 de verificación evitan el único error que no tiene arreglo a distancia.
  • Confiar en la insignia. Es una suscripción, no una auditoría.
  • Comparar precio de ficha con precio final. Faltan cuatro partidas.
  • Saltarse la inspección. Un defecto en China cuesta una llamada; en su almacén, el pedido entero.
  • Dejar la aduana para el final. El certificado que su categoría exige se pide antes de fabricar, no cuando la mercancía ya está en el puerto.

Si prefiere no recorrer estas seis etapas por su cuenta, es exactamente lo que hacemos: buscamos y verificamos la fábrica, compramos en yuanes desde nuestras cuentas chinas, inspeccionamos en nuestro almacén de Guangzhou y enviamos la mercancía consolidada con la documentación lista.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto dinero hace falta para empezar a importar de China?

Menos de lo que suele creerse, pero no tan poco como sugiere el precio de la ficha. Un primer pedido de prueba razonable ronda los $1.000–3.000 de mercancía: por debajo de $1.000 los costes fijos (comisión mínima del agente, flete, despacho) se comen casi toda la ventaja de precio; por eso nuestro pedido mínimo es precisamente de $1.000. Lo que sí puede hacerse barato es el paso previo: verificar un proveedor cuesta $25 y le evita el error que sí es caro.

¿Qué arancel voy a pagar por la mercancía china?

No existe un porcentaje único, y desconfíe de cualquier página que le dé uno. El arancel depende del código arancelario de su producto y del país de destino, y sobre él se aplica además el impuesto al consumo de su país (IVA, IGV o equivalente), calculado sobre el valor en aduana más el flete y el seguro. La forma correcta de saberlo es clasificar el producto antes de comprarlo, no después.

¿Puedo importar sin tener empresa?

Para un envío comercial, no en la práctica. Casi todos los países exigen que el importador esté registrado: número EORI en la Unión Europea, padrón o registro de importadores en la mayoría de países de América Latina. Un envío pequeño a nombre de un particular puede pasar como envío personal, pero deja de ser una opción en cuanto el volumen es de reventa: la aduana lo trata como comercial de todos modos.

¿Cuánto tarda un pedido desde China de principio a fin?

La búsqueda y la cotización, 2–3 días laborables. La compra, menos de 24 horas desde el pago. Si el producto se fabrica bajo pedido, la producción lleva 15–30 días. Después vienen la inspección (1–2 días) y el transporte: a España, 35–50 días de puerta a puerta en contenedor completo y 40–60 en carga consolidada (28–32 de puerto a puerto en ambos casos), o 7–15 por aire. Para América Latina el tránsito depende de la línea y del puerto, y se calcula por ruta.

¿Vale la pena un agente o puedo hacerlo solo?

Depende de dónde esté su riesgo. Si ya tiene un proveedor probado, una factura y un agente de aduanas de confianza, un agente le aporta poco salvo el pago en yuanes. Si está eligiendo fábrica por primera vez, la parte que no puede hacer a distancia es exactamente la que decide el resultado: leer la licencia comercial, distinguir fábrica de comercializadora, negociar en chino y ver la mercancía antes de que salga del país.

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